Acontecen tantas cosas con tanta rápidez que, leer, informarme, contrastar, y no digamos, comentar, son preciosas tareas que, si quiero hacerlas medianamente bien, necesariamente tengo que abordarlas con toda parsimonia. Paso por momentos en los que pienso que quizás sea mejor reducir trapo, pero los vientos son los vientos, y hay situaciones como las actuales en las que, aunque decida navegar a palo seco, no tengo manera de conseguir que los imbornales den avío a tanta agua. Quizás sea mejor echar el fondeo. Eso sí, en este caso por la proa, de tal forma que se mantenga atento a cualquier cambio. Fondearlo o agruparse con otros.
Hay blogs de todo tipo, preciosos la mayoría de ellos, de política nacional o internacional, filosofía, historia, ciencia, cine, música, literatura. Todas las actividades humanas están navegando día a día por estas redes. No tiene sentido repetir en este blog lo que mucho mejor se ha escrito en otro lugar. Ante ello, dado el guirigay en el que me he metido, tengo varias opciones: O me especializo, o muero. O soy mejor, o no sobrevivo. O, voy a lo mío de la mejor manera que puedo. Las dos primeras no me cuadran. Tufan a una carrera en la que no quiero participar. Me quedo con la tercera opción, a sabiendas de que ello me lleva a seguir con el papel y lápiz.
Para lo inmediato, lo que considere urgente, pincharé en la pestañita del "feisbú", y, en menos de un suspiro aquello que quiero divulgar recorrerá todos los mares, principalmente estos virtuales en los que soy un novato.
Hasta la próxima. Marineros somos y en la mar andamos. Por lo pronto fondeo en Islandia. Quiero ver que andan haciendo por allí. Creo que en esa latitud, 63º 30', los viejos vikingos están abriendo un buen camino, el mismo que buscan tantos árabes bastante más al sur.
Islandia:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Crimenes/economicos/humanidad/elpepuopi/20110329elpepiopi_4/Tes
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