Ayer tarde, en Las Lagunetas, hacía tanto frío, fueron tantos los que quisieron resguardarse en la capilla, que tuvieron que sacar al muerto.
¿Y su mujer?
¡Ella!, ella fue la primera que tiró con él para afuera. Ahora sabrá lo que es bueno, decía. Años y años dejándome con el culo al aire.
Lito, en el funeral de su cuñado. Como me lo contó, lo cuento.
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